Existe el criterio de que el homosexualismo es una variante o una preferencia, una condición o una opción. Los partidarios del criterio de que es una condición sostienen la teoría de que esta condición se posee por razones biológicas que pueden ser establecidas por los genes. Pero si esto fuera cierto, los gemelos tendrían siempre la misma orientación sexual. Sin embargo, hay numerosos casos de gemelos que no son idénticos en su orientación sexual; especialmente los que, por haber crecido separados, han recibido distinta educación.
Otros consideran que la homosexualidad está condicionada por factores hormonales. Pero la mayoría de los homosexuales tienen todos los niveles de hormonas en la normalidad. Aunque se puede dar el caso que las personas que sufren enfermedades con desequilibrio hormonal, como los varones con pérdidas de la función de los testículos desde niños, pueden llegar a ser un "caldo de cultivo" para ser reclutados por homosexuales militantes. Sin embargo, si son educados como varones, no caen en el homosexualismo, aunque sus niveles hormonales no sean normales.
► madre sobreprotectora
► madre con trastornos emocionales que no transmite cariño adecuadamente
► timidez extrema casi siempre condicionada por un mal desarrollo físico, como niños muy
► ausencia de la figura paterna del hogar por muerte o divorcio, sobre todo si se produce en etapas criticas del desarrollo
► abuso sexual o violación
► ausencia de juegos de participación
► padres que no fomentan la identificación con su propio sexo
¿Puede prevenirse?
Si las necesidades emocionales de los niños se satisfacen adecuadamente en la familia, la escuela, en fin, en el medio donde viven, no se desarrolla el homosexualismo.
Los padres son los primeros encargados de prevenir este desorden. Pero en algunos casos corresponde a otros familiares, a maestros o catequistas orientar adecuadamente a los niños; especialmente en los casos de familias que no estén capacitadas para cumplir con esta función.
Se debe buscar orientación profesional adecuada. No se debe aceptar nunca que la inclinación homosexual sea una opción más ni restar importancia a la situación. Por otro lado, no se debe dramatizar el problema, ya que ello puede llevar a situaciones contraproducentes. Tampoco se deben permitir las bromas ni las burlas sobre un tema tan delicado, etiquetar a un niño como homosexual, o permitir que se acepte como tal.
La Iglesia distingue entre la inclinación homosexual y la actividad homosexual. La primera no es pecado en sí misma (aunque inclina al pecado); la segunda sí lo es. La Iglesia condena el pecado, pero trata con misericordia al pecador. (Ibíd.)
Las personas con tendencias homosexuales deben mantener una vida casta como todo católico. La Iglesia no discrimina al homosexual, aunque ciertos derechos podrían ser limitados por desórdenes externos de conducta. "Existen áreas en las que no es una discriminación injusta tener en cuenta la inclinación sexual, por ejemplo, en la adopción o el cuidado de niños, en empleos como el de maestros o entrenadores de deportes y en el reclutamiento militar." (CDF, Consideraciones para la respuesta católica a propuestas legislativas de no discriminación a homosexuales, número 11, 1992.) De la misma manera que un heterosexual que tenga relaciones sexuales fuera del matrimonio, una persona que practique el homosexualismo tampoco puede recibir la comunión hasta que no confiese sus pecados a un sacerdote.
Los pediatras y los médicos de familia pueden orientar a los padres sobre la forma de prevenir la tendencia homosexual. Los médicos que encuentren pacientes con infecciones de transmisión sexual adquiridas a causa de actividades homosexuales deben, además de tratar la infección, informar al paciente de ello para que no incurra de nuevo en estas actividades, para que informe de ello a las personas con las que ha tenido relaciones sexuales (ya que también ellas pueden estar infectadas) y también sobre la posibilidad de recibir terapia que pueda cambiar su desorden emocional o ayudarle a vivir en continencia.

